El trabajo describe cómo la pesquería de merluza negra (Dissostichus eleginoides) en el Atlántico Sudoccidental logró reducir de manera significativa la captura de ejemplares juveniles mediante una medida de manejo basada en la regulación de la profundidad de pesca. Aprovechando la distribución diferencial por profundidad de la especie, se modificó el patrón de explotación sin necesidad de cambios en los artes ni mayores costos para la flota. La experiencia constituye un caso concreto de gestión precautoria y basada en el ecosistema, con lecciones relevantes para otras pesquerías que enfrentan desafíos en la protección de los juveniles y la sostenibilidad del recurso.
